Por. Dra. Sara Huerta González
Presidenta de la Red Iberoamericana de Empatía
El Congreso Internacional de Empatía celebrado en la ciudad de Cáceres, España, constituyó un espacio académico y científico de alto nivel orientado a la reflexión, el análisis y la discusión de la empatía como constructo central en la formación profesional, la práctica clínica, la educación, la investigación y la convivencia social. Este encuentro reunió a investigadores, docentes, profesionales de la salud, educadores y estudiantes de distintos países, principalmente de Europa y América Latina, consolidándose como un foro interdisciplinario para el intercambio de conocimiento basado en evidencia.


El evento tuvo como eje transversal la comprensión de la empatía desde una perspectiva multidimensional, integrando enfoques cognitivos, afectivos, conductuales y éticos. A lo largo del congreso se enfatizó que la empatía no debe concebirse únicamente como una cualidad personal o rasgo individual, sino como una competencia profesional susceptible de ser desarrollada, evaluada y fortalecida mediante procesos formativos intencionados, estrategias pedagógicas innovadoras y entornos institucionales favorables.
Durante las conferencias magistrales se abordaron los fundamentos teóricos de la empatía, su evolución conceptual y su relevancia en contextos contemporáneos caracterizados por la complejidad social, la diversidad cultural y los desafíos en los sistemas de salud y educación. Se destacó la importancia de la empatía en la relación profesional–usuario, particularmente en el ámbito sanitario donde se asocia con mejores resultados clínicos, mayor satisfacción del paciente, adherencia terapéutica y disminución de conflictos éticos y comunicacionales.



Las mesas temáticas y sesiones paralelas simultaneas, permitieron profundizar en investigaciones empíricas recientes sobre la medición de la empatía en estudiantes y profesionales de distintas disciplinas, incluyendo medicina, enfermería, odontología, psicología y educación. Se presentaron estudios multicéntricos que evidencian variaciones en los niveles de empatía según variables como el año académico, el contexto cultural, el tipo de formación recibida y las condiciones institucionales. Asimismo, se discutieron los retos metodológicos asociados a la evaluación de la empatía, destacando la necesidad de instrumentos válidos, confiables y culturalmente adaptados.

Un aspecto relevante del congreso fue la discusión en torno a la denominada “erosión empática” durante la formación profesional, especialmente en las ciencias de la salud. Diversos ponentes coincidieron en que los currículos altamente tecnificados, la sobrecarga académica y la exposición temprana al sufrimiento humano pueden impactar negativamente en la empatía si no se implementan estrategias de acompañamiento, reflexión ética y autocuidado. En este sentido, se presentaron experiencias educativas exitosas orientadas al fortalecimiento de la empatía mediante simulación clínica, aprendizaje basado en casos, narrativas reflexivas, mindfulness y educación emocional.
El congreso también ofreció un espacio para el análisis de la empatía desde una perspectiva social y comunitaria. Se abordó su papel en la construcción de ciudadanía, la resolución pacífica de conflictos, la inclusión social y la promoción de una cultura de paz. Desde este enfoque, se destacó la responsabilidad de las instituciones educativas y de investigación en la formación de profesionales socialmente responsables, capaces de comprender al otro en su contexto y actuar con sensibilidad ética y compromiso social. Otro eje relevante fue la innovación y el uso de tecnologías en la enseñanza y promoción de la empatía. Se presentaron proyectos que integran herramientas digitales, plataformas educativas, recursos audiovisuales y entornos virtuales de aprendizaje para el desarrollo de competencias empáticas, tanto en contextos presenciales como a distancia. Estas experiencias evidenciaron que la tecnología, utilizada de manera pedagógicamente fundamentada, puede convertirse en un aliado para fomentar la reflexión, la interacción y el aprendizaje significativo.

El Congreso Internacional de Empatía en Cáceres se consolidó, además, como un espacio de articulación de redes académicas y científicas. Se promovió el fortalecimiento de la colaboración internacional, el desarrollo de proyectos conjuntos y la generación de líneas de investigación interdisciplinarias que permitan avanzar en la comprensión y aplicación de la empatía en distintos ámbitos profesionales y sociales.
En conclusión, el congreso representó una contribución significativa al avance del conocimiento sobre la empatía, reafirmando su valor como competencia clave en la formación integral de los profesionales y como elemento fundamental para humanizar la práctica, la educación y la investigación. Los aportes presentados en Cáceres subrayan la necesidad de seguir impulsando iniciativas académicas, educativas y científicas que sitúen a la empatía en el centro de las respuestas a los desafíos contemporáneos.


